Criterio de caja en IVA, ¿a quién interesa?

Llega el 31 de diciembre  y yo sin decidirme, criterio de caja sí, criterio de caja no,¡¡uff!!, qué lío, no sé qué hacer.

Ya sabemos la teoría, quien quiera consultarla se encuentra en la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización y en el Real Decreto 828/2013, de 25 de octubre, por el que se modifican el Reglamento del Impuesto sobre el Valor Añadido y otros.

También la Agencia Tributaria ha publicado sus Preguntas frecuentes sobre el régimen especial del criterio de caja.

Profesionales y empresas del sector han publicado artículos y guías didácticas, con mejor o peor fortuna, y a todo esto, ¿ya no quedan dudas?¿ayudará a conseguir más liquidez? ¿a quién interesa realmente?

Porque lo único cierto es que añade más obligaciones a cumplir, léase mención en factura, anotación de importes, medios y momento de pago en libros registros, más cuidado al cumplimentar declaraciones de IVA, etc.

Veamos.

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El criterio del devengo es el aplicable con carácter general.

De forma muy simple, el devengo se entiende en las entregas de bienes cuando tenga lugar su puesta a disposición del adquirente; y en las prestaciones de servicios cuando se presten, ejecuten, o efectúen las operaciones gravadas. Artículo 75 Ley IVA.

En el nuevo criterio de caja en el momento del cobro total o parcial del precio por los importes efectivamente percibidos. Y esto sirve tanto para las entregas o prestaciones de servicios que realizamos como para las que recibimos.

Existen estimaciones de que sólo un 10% se acogerá al nuevo criterio, otros lo incrementan hasta un 50%.

Y a todo esto, ¿a quién interesa?

Interesa el criterio de caja

1-Empresas que realizan sus operaciones (ventas o servicios), tardan en cobrar y han de adelantar el IVA. Trabajan para la Administración. Claramente conviene acogerse al nuevo criterio. La Administración no se deduce el IVA soportado.

2-Mismo caso anterior pero sus operaciones son con el sector privado. Aquí hemos de ser prudentes y analizar nuestro caso concreto.

A) Si gran parte de nuestra facturación es con empresas que superaron los 2 millones de volumen de negocio el ejercicio anterior, o empresas que por su sector de actividad no pueden acogerse al nuevo criterio, hemos de tener en cuenta que éstas pueden tener lo  malo de los dos sistemas:

a) adelantan IVA de las operaciones que realizan (criterio del devengo) y,

b) si el proveedor, nosotros, estamos acogidos al criterio de caja no podrán deducirse el IVA hasta que paguen.

A considerar:

-Por un lado podemos pensar que esto nos beneficie pues les interesará no retrasarse en los pagos para deducirse el IVA.

Pero también puede ser que decidan operar con un proveedor que no esté acogido al criterio de caja y deducirse el IVA aunque no hayan pagado aún.

-Otra consideración será analizar el interés que aportamos a esas empresas. Si no tenemos competencia (ese servicio solo lo prestamos nosotros) o estamos seguros de que no lo tendrán en cuenta para cambiar de proveedor adelante, aunque para evitar sorpresas siempre será interesante consultarlo con ellas.

-Deberemos también analizar la importancia cuantitativa de esos clientes. Si los clientes que superan los 2 millones de cifra de negocios suponen una gran parte de nuestra facturación, tal vez debamos ser más sumisos y seguir con el devengo.

Si en cambio tenemos gran diversidad de clientes podremos ser más independientes y guiarnos por nuestro propio interés, aunque tampoco está la cosa como para perder clientes.

3- Si nuestros clientes facturan por debajo de los 2 millones valen las reflexiones del punto 2, pero en este supuesto no sabemos el criterio que seguirá el cliente.

No interesa el criterio de caja

1-Si trabajamos con provisiones de fondos o entregas a cuenta el problema de adelantar IVA queda más acotado y probablemente el nuevo criterio no nos sea de utilidad.

2-Si tu empresa cobra al contado y tú pagas a plazos no te interesa el criterio de caja (restauración, peluquerías, servicios personales, pequeño comercio, etc) Si tu plazo de cobro es inferior al del plazo al que tú pagas tampoco.

Conclusiones

El miedo no ha de guiar nuestros pasos, pero tengamos presente que la prudencia, en ocasiones, puede ser una virtud. En todo caso no hay nada definitivo.Si no adoptamos el nuevo criterio y vemos que su acogimiento en el mercado es elevado, podemos adoptarlo para el próximo ejercicio. Pero este año, como contrapartida, tendremos el criterio del devengo para nuestras ventas o servicios y el de caja en todos los proveedores que sí lo acojan.

Si decidimos acogernos para el próximo ejercicio podremos renunciar a él para el siguiente, la renuncia será obligatoria para 3 años (devengo).

Sea cual fuere la decisión tomada, y dado que, aunque no sigamos para nuestras operaciones el nuevo criterio, sí nos afectará si nuestros proveedores se acogen a él, luego hemos de adaptar nuestro programa de gestión fiscal al nuevo criterio.

Toma una decisión antes de las uvas.

¿Véis supuestos en que claramente convenga una u otra opción, además de los señalados?


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