Autónomo, SL y en medio el ERL

Nos encontramos ante el eterno dilema entre todo aquél que quiere iniciar una actividad económica y no sabe que vehículo  emplear: ¿como persona física, el conocido “autónomo”?;  ¿constituir una sociedad mercantil, la más utilizada la Sociedad de Responsabilidad  Limitada, o simplemente SL?. Y a esta discusión se le puede añadir la figura del Empresario de Responsabilidad Limitada (ERL) tras la publicación de la Ley 14/2013 de apoyo al emprendedor. Esta figura no es más que una persona física con un importante matiz en cuanto a la responsabilidad por las deudas en el ejercicio de su actividad económica y que mencionaremos más adelante.

Como principio que rige mi asesoramiento sobre esta cuestión decir que ninguna forma es mejor que otra, sino que dependerá de las circunstancias y necesidades de cada persona, que habrá que analizar detalladamente, para finalmente decantarse por una u otra opción, y sin que la escogida tenga por qué ser la definitiva y admita cambios en el futuro.

La opción como persona física es equivalente a ejercer una actividad como sociedad civil en caso de pluralidad de socios, SCP y CB como más comunes.

Varios son los aspectos a estudiar que nos llevarán a realizar nuestra elección, y siempre habrá cabida para otros atendiendo a nuestra especificidad. Por lo general y como más importantes a tener en cuenta:

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1-Tema impuestos.

Ni que decir cabe que es éste un factor esencial en nuestra elección.

Como persona física que realiza una actividad económica incluirá este rendimiento en su declaración del impuesto sobre la renta de las personas físicas o IRPF. Este impuesto se caracteriza por ser progresivo, es decir, su tipo o porcentaje de impuestos a pagar se incrementa a medida  que  crece su base imponible. A más beneficios derivados de la actividad mayor porcentaje de impuestos a pagar. Importante también mencionar que el de la actividad económica en algunos casos será el único rendimiento pero en otros habrá que integrarlo como un elemento más en su declaración de la renta.

Una persona física puede tributar en Estimación Directa, en función del beneficio obtenido, o en Estimación Objetiva, los famosos módulos, en determinados casos.

Por lo que respecta a una SL ésta tributa, en principio, a un tipo fijo del 25% para los primeros 300 mil euros de beneficios, en el caso de una empresa de reducida dimensión, menos de 10 millones de facturación, la inmensa mayoría por otro lado. Las microempresas, menos de 5 millones de facturación entre otros requisitos, tributan tan solo un 20%, y para aquellas SL que se constituyan en 2013 tributarán solo un 15% los dos primeros ejercicios en que obtengan beneficios. Muy importante mencionar que si escogemos una SL podemos “jugar”,dentro de unos márgenes, cada vez más estrechos, eso sí, entre lo que tributa la sociedad y lo que deberá tributar el socio en su IRPF por los rendimientos que perciba de ésta, en ocasiones vía salario, en otras vía dividendos. Tened presente sin embargo el valor de mercado del salario, véase http://www.elconfidencial.com/economia/2012/11/27/ofensiva-de-hacienda-para-acabar-con-el-fraude-en-la-constitucion-de-sociedades-110040/.

Ciertos estudios aconsejan una SL si se esperan unos beneficios en torno a los 50 mil euros.

2-Tema responsabilidad patrimonial.

Una persona física responde de las deudas de la actividad con todo su patrimonio, presente y futuro, responsabilidad ilimitada, por tanto. Así lo regulan el Código Civil en su artículo 911 y el Código de Comercio de 1885 en su artículo 6.

Una SL, sociedad limitada, limita la responsabilidad de sus socios a las aportaciones de capital  realizadas a la misma, de forma que un tercero, llegado el caso, podrá ejecutar los bienes de la sociedad pero nunca alcanzará a los bienes de los socios. Queda a salvo la responsabilidad de los administradores por los actos realizados incumpliendo los deberes inherentes al desempeño del cargo.

Cabe mencionar aquí que con la aprobación de la ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización, se ha creado la figura del empresario de responsabilidad limitada, ERL, cuya característica principal, sino única, es la de excluir de responsabilidad la vivienda habitual del emprendedor, siempre que el valor de ésta no supere los 300 mil euros, o 450 mil si se encuentra en una población de más de un millón de habitantes. Como contrapartida, se le exigen unos requisitos que en la práctica posiblemente limiten su aplicación, cítese por ejemplo la obligación de auditar las cuentas de su actividad económica cada año.

Por tanto en este aspecto deberemos analizar el riesgo económico  de la actividad  a realizar y ver si conviene la creación de una SL  para limitar el mismo.

Importante también es saber que si solicitamos financiación ajena para una SL los bancos van a pedir también el aval personal de los socios por lo que la responsabilidad limitada se diluye.

 3-Obligaciones fiscales-contables y mercantiles. Coste económico de creación y de gestión.

Por lo general, las obligaciones fiscales de una persona física son la llevanza de un libro-registro de ventas e ingresos, de  compras y  gastos y de bienes de inversión, y los profesionales además el de provisiones de fondos y suplidos. Si está acogido a módulos las obligaciones fiscales se simplifican un poco.

Una SL por el contrario ha de presentar el Impuesto de Sociedades con carácter anual. Y además se encuentra obligada a llevar una contabilidad ordenada según el Código de Comercio, a la legalización de los libros y de las cuentas anuales en el Registro Mercantil, además de los libros de socios y de actas.

Más información en http://www.agenciatributaria.es/static_files/AEAT/Contenidos_Comunes/La_Agencia_Tributaria/Segmentos_Usuarios/Empresas_y_profesionales/Empresario_individuales_y_profesionales/Folletos/IAE_2010.pdf

Y ello lleva inexorablemente al mayor coste, tanto de la constitución de la sociedad, como de la llevanza de su gestión contable y mercantil. De todas formas tampoco ha de ser éste el elemento fundamental si del análisis de los otros elementos conviene más optar por la SL. Salvo que la idea inicial sea “vamos a ver cómo va la cosa y luego ya veremos” que lógicamente inclinará la balanza por operar como persona física.

4-Otros aspectos que incidirán más o menos en función de las características del caso concreto.

Imagen ante los clientes y proveedores. Dependiendo de con quién trabajemos es indudable que una SL proyectará una imagen más sólida.

Financiación. Algunos opinan que es mejor solicitarla mediante una sociedad mercantil pero en mi opinión es más importante la solidez y viabilidad del negocio.

Valoraciones

¿Vosotros os decantáis más por constituir una SL o responder como persona física?

¿Qué ventajas le veis a la nueva figura del ERL que no cubra una SL?